LAVADO NASAL EN PEDIATRÍA

LAVADO NASAL EN PEDIATRÍA

LAVADOS NASALES EN PEDIATRÍA

¿En qué situaciones debemos aplicarlos?

En muchas ocasiones se nos presenta la situación en la que nuestros hijos sufren un problema respiratorio congestivo, principalmente en época invernal, y sobre todo durante los primeros años de vida del niño. Generalmente los factores ambientales como la polución, la humedad,  el frío y el contacto con otros niños, así como factores alimentarios, entre los cuales se encuentra el excesivo consumo de lácteos o la insuficiente ingesta de fruta y verdura pueden ayudar a estas situaciones.

La fisioterapia respiratoria es uno de los métodos más eficaces e inocuos con los que mejorar la situación de obstrucción mucosa de las vías respiratorias de los niños, reduciendo significativamente el uso de medicamentos paliativos y las recaídas en las conocidas y temidas bronquitis, bronquiolitis, broncoespasmos y neumonías, por citar algunas patologías.

Entre muchas de las maniobras usadas en nuestra terapia manual, solemos recomendar a los padres la realización de lavados nasales en su domicilio, con el objetivo de desobstruir la vía respiratoria alta, donde la mucosa producida en las glándulas de las fosas nasales es la que se distribuye normalmente por los senos paranasales (maxilares, esfenoidales y maxilares), faringe y conducto auditivo.

Si eliminamos su excesivo acúmulo podemos evitar que se distribuya masivamente. La presencia en grandes cantidades de esta mucosa y su incorrecto drenaje es la causa de numerosos procesos infecciosos que aparecen en la edad temprana, tales como las otitis, algunas faringitis y laringitis, incluso conjuntivitis, síndromes que suelen aparecer simultáneamente.  Todo suele ir acompañado de un proceso obstructivo de la vía respiratoria profunda, con afección de la capacidad pulmonar, tiraje y disnea al esfuerzo entre otros síntomas.

En  lo que respecta a este artículo prentendemos dar las pautas correctas para que los padres puedan realizar lavados nasales a sus hijos de forma eficaz en el propio domicilio.

En resumen, se recomienda su uso cuándo se observe que el niño presenta respiración bucal, dificultad para respirar correctamente, presencia de moco en fosas nasales y en procesos respiratorios obstructivos diagnosticados.

¿Cómo realizar los lavados nasales a mi hijo correctamente?

Suele ser muy habitual el uso de peras de plástico u otros elementos con los que administrar la solución salina. Desde nuestra experiencia no recomendamos su uso, debido a que no se regula correctamente la cantidad de líquido administrada, pudiendo ser muy irritativo para el niño.

En nuestra consulta recomendamos el uso de pipetas de suero en monodosis de 5 ml, fáciles de adquirir en farmacias, parafarmacias y secciones de higiene y pediatría de grandes superficies, y muy fáciles de administrar.

Se usará una pipeta por cada fosa nasal, desechando el recipiente con el posible sobrante una vez se haya utilizado.

El mecanismo que tendremos que usar será el siguiente:

Se realizará con el niño en decúbito supino, tumbado boca arriba.

Cuando nos encontramos sanos cualquier persona puede respirar inhalando aire tanto por las fosas nasales como por la boca. Cuando estamos resfriados y tenemos mucha mucosa en las fosas nasales solemos inhalar el aire por la boca. Los niños hacen exactamente lo mismo, presentan una respiración bucal, generalmente entrecortada.

Nuestro primer objetivo será mantener la boca cerrada con nuestro dedo pulgar para que al administrar el suero en la fosa nasal correspondiente el niño no pueda respirar en ese momento concreto por la boca, obligándole a 2 opciones:

  • Expulsar al exterior de forma inmediata y brusca el suero administrado junto con la mucosa de esa fosa nasal para inmediatamente poder respirar por la nariz.
  • Inhalar el suero junto con la mucosa hacia la boca para así igualmente poder respirar por la nariz.

En el primero de los casos se expulsará todo al exterior, probablemente manchándose tanto el niño como el padre o la madre. En el segundo de los casos el niño desobstruirá la fosa nasal haciendo que el conjunto moco y suero pasen a la boca, y una de dos o lo acaba tragando o si se le ha enseñado a expulsarlo lo eliminará con ayuda de un papel o pañuelo. Lo más habitual es que se de la primera de las situaciones

No hace falta explicar que se trata de una maniobra que a ningún niño le suele gustar, y a la que se oponen en muchas ocasiones con verdaderas ganas y fuerza. No obstante es una maniobra que les ayuda mucho y dura muy poco tiempo. Lo ideal es realizarlo entre dos personas.

Los lavados nasales deben realizarse diariamente siempre y cuando el niño presente obstrucción de las fosas nasales. No recomendamos realizarlo más de 2 veces al día, debido a la irritabilidad y rechazo que pudiera ocasionar hacia el niño.

 

Otras medidas que adoptar para la higiene respiratoria de mi hijo

A parte de los lavados nasales, es recomendable  mantener hábitos en la rutina diaria que favorezcan la higiene bronquial de nuestros peques. Ejemplos:

  • No es recomendable el uso de humidificadores nocturnos, debido a que suelen aumentar en exceso y durante un tiempo muy prolongado la humedad relativa en el aire, y a pesar de que los lavemos con frecuencia, acumulan restos de residuos en su interior que a largo plazo favorecen la proliferación de cepas bacterianas nocivas.

Lo realmente beneficioso es aumentar la humedad en el ambiente durante períodos de tiempo cortos, como en el baño durante la ducha, o en el lavabo con agua caliente, y en los momentos del día en los que veamos que nuestros hijos tienden a estar más congestionados.

  • Enseñar al niño desde una edad temprana a sonarse la nariz, favoreciendo en edades más avanzadas que lo realicen de forma automática.
  • Reducir la ingesta de lácteos. No eliminarlos, pero que no los tomen en exceso. Una ingesta correcta sería entre 1 y 2 tomas al día. El aporte de Ca lo podemos sustituir con otros alimentos, como carnes, legumbres y verduras. Incrementar el consumo de frutas y verduras, sobre todo las de color verde.
  • No someter a los niños a cambios de temperatura y ambiente bruscos, como lugares con aires acondicionados o calefacción muy fuerte, y en ocasiones abrigar en exceso en días no especialmente fríos.
  • Existen remedios caseros bastante eficaces. Nosotros solemos recomendar el dejar cebolla un poco cocida en la habitación del niño durante las noches, ya que actúa como antiinflamatorio de la mucosa respiratoria al inhalarlo. La presencia de sal de roca natural en la habitación de niño favorece el nivel de salinidad en el aire, lo que mejora notablemente la situación de la mucosa respiratoria.

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Fuente: Youtube : www.youtube.com/watch?v=c80luPzdl_U

Autor del vídeo: Víctor Hernán fisioterapeuta y osteópata de Fisiolution Las Tablas Madrid

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